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La tradición arquitectónica.

En las antiguas casas de montaña, era común encontrar una repisa de piedra cerca de la ventana del dormitorio, hecha de serpentina local, donde se colocaba el orinal. Esto evitaba salir al exterior en noches frías o lluviosas, cuando los baños estaban fuera de la casa.


Con la llegada del agua corriente y los baños interiores, estas repisas quedaron en desuso, pero siguen siendo un vestigio de la vida cotidiana de antaño. Hoy, muchas de ellas albergan jarrones con flores, recordando la ingeniosa adaptación de otras épocas.